Visita Paracas: opciones para todos los gustos y presupuestos

Desde los hoteles más lujosos, hasta los hospedajes más económicos. La oferta hotelera en esta localidad costera continúa renovándose.

Hospedarse y divertirse en Paracas no tiene que ser necesariamente caro. Existen alternativas bastante exclusivas, como las que ofrecen el Hotel Paracas de la cadena Libertador, o el Double Tree de la cadena Hilton. De los dos, el primero es el más costoso. Posee más de 100 elegantes y lujosas habitaciones, la mayoría con vista al mar. El segundo se consolida como una alternativa más familiar, con una variada oferta de buffet y entretenimiento, pero manteniendo altos estándares hoteleros.

Otro hotel para tomar en cuenta es la Hacienda Bahía Paracas, un verdadero refugio frente al mar para los amantes de la tranquilidad; pertenece a la colección de hospedajes de Casa Hotel, ofrece acogedoras habitaciones simples, dobles y matrimoniales.

Sin duda, la novedad en cuanto a infraestructura hotelera es el nuevo hotel San Agustín Paracas, que inició sus operaciones el 4 de diciembre del 2012. “El hotel cuenta con 120 habitaciones, todas con vista al mar. Ha sido construido con materiales que se adaptan a la zona de playa, como mármol y bambú. Contamos con una piscina, que es dos veces el tamaño de una olímpica, y con otra pequeña para niños. Es un hotel acogedor y familiar, con un salón de juegos y zona de juegos al aire libre para niños, servicio de restaurante y bar”, explica José Antonio Villanes Castillo, representante de este flamante hospedaje.

OTRO PRECIO
En Paracas también existen opciones más económicas, como el hotel El Mirador o el hotel Gran Palma. El primero se encuentra a pocos metros de la vía de ingreso a la Reserva Nacional de Paracas, mientras que el segundo está a solo media cuadra de El Chaco y su pequeña plaza central. El Gran Palma cuenta con un comedor en el cuarto piso, donde usted podrá disfrutar de su desayuno con una espléndida vista del muelle, divisando los botes de turistas que zarpan hacia las islas Ballestas.

Una opción menos convencional la encontramos en el Inti Mar, un rústico hotel ubicado en la playa Atenas, dentro de la Reserva Nacional de Paracas. Allí, el visitante podrá conocer el proyecto de turismo vivencial relacionado con el cultivo tradicional de las conchas de abanico. La idea es bucear en la pequeña playa privada de este hospedaje y recolectar conchas de abanico de su propio criadero, para luego degustarlas. Inti Mar cuenta con bar y servicios para tomar sol y relajarse.

LO QUE SE VIENE
Los proyectos hoteleros en la Bahía de Paracas van en aumento, de la mano con nuevas y exclusivas viviendas y condominios. Uno de ellos es el de la cadena Aranwa, que anuncia la inauguración del Aranwa Paracas Resort & Spa para el 2014. La propiedad contará con 100 habitaciones, spa, centro de convenciones, puerto naviero, bar, 3 piscinas, cancha de tenis y restaurante.

Museo Tumbas reales de Sipán fue el más visitado del país en el 2012

Al recibir a 184.665 personas, el complejo que funciona desde hace 10 años marcó una cifra récord.

El museo Tumbas Reales de Sipán se alzó como el más visitado del país tras recibir a 184.665 turistas nacionales y extranjeros.

La mencionada cifra supone además un récord para el complejo cultural, el cual funciona desde hace 10 años. Esta además supone un crecimiento del 11,28% con respecto al 2011, indicó a la agencia de noticias Andina el director del museo lambayecano, Walter Alva.

El funcionario además resaltó que el complejo, donde se exhiben diversos objetos encontrados en la última morada del famoso soberano Moche, se ha convertido rápidamente en el referente indiscutible de la identidad de Lambayeque.

De los turistas que llegaron a la zona, 164.532 (el 89%) fueron peruanos provenientes de departamentos como Lima, Arequipa, La Libertad, Piura, Cajamarca, Áncash, Junín, entre otros. Asimismo, 20.133 extranjeros visitaron el lugar. La mayor parte de ellos procedía de Italia, Holanda, España, Alemania, Suiza, Canadá, Estados Unidos, Francia, Bélgica y Brasil.

Para este 2013, el museo espera superar las visitas registradas en el 2012. Para ello, planea difundir y promover las riquezas del lugar. Además, se planea construir una sala de exposiciones temporales y un auditorio para 3.000 personas, donde se dictarán diversos talleres gratuitos para niños y jóvenes.

Un viaje a Huanchaco a través de cinco lugares emblemáticos

1. Club Colonial
Cuando viajaba en la camioneta de Lima a Santa María de Nieva muchas veces me quedaba a dormir en Huanchaco. A la noche siempre terminaba en el Club Colonial, comiendo las mejores conchitas a la parmesana que he probado y tomando unas copas de vino con Anita Kesch, la amiga belga que desde entonces pasó a ser parte de la familia que uno ha ido creando en este país. En esos años el Club Colonial estaba situado en una antigua casona de la plaza principal, con una decoración exquisita, con más de una docena de pingüinos, perros y varios caimanes que terminé llevándome a la selva. Hoy el Club Colonial, además de seguir siendo ese restaurante único y también mi casa, mira al mar dentro de un hotel boutique que Anita y sus hijas Amaryllis y Emilie han ido creando. En su terraza que da al malecón y a la luna, nos seguimos tomando los vinos como una especie de ritual que comenzó hace muchos años.

2. Las Totoritas
A Luciano me lo he cruzado en la calle varias veces. También en la playa, junto a los caballitos de totora. Da la sensación que nunca tiene prisa, habla tranquilo y mientras te mira sonríe casi imperceptiblemente. Tiene una picantería que se llama Las Totoritas. La primera vez que entré me llamaron la atención sus muros de adobe blancos y pulidos, y que dentro la temperatura es fresca y acogedora. Su chicha es inmejorable, lo mismo que su pescado, fresco y recogido por él mismo, que te lo ofrece en sudados generosos siempre que le llames (T. 965378160 / 989846824) con antelación para que, con su caballito de totora, pueda salir a pescar.

Purús: La historia de una carretera imposible en una selva única

En Ucayali hay una selva muy especial. Es la del Alto Purús. Cuando sobrevuelas por ella, todo es un manto verde infinito. En él los ríos son estrechos, curvilíneos y llenos de pescado, y junto a ellos, muy ocasionalmente, aparece una comunidad nativa o un poblado de colonos. En algún momento del vuelo en avioneta, se observa un escudo montañoso que se llama Arco de Yurúa. Apenas tiene 700 metros de altura y de él se originan esos ríos serpenteantes, los únicos que nacen en la Amazonía, como el Yaco, Acre, Tahuamanu, Las Piedras o Purús.

La selva del Alto Purús es colindante con Brasil y uno de los lugares, junto al Manu, más biodiversos del mundo. Su riqueza motivó que gran parte de ella sea un Parque Nacional, la categoría de conservación más estricta, el Parque de mayor tamaño en el Perú y una de las 10 áreas protegidas más grandes del planeta. Bien por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas del Perú (Sernanp), con esa estrategia extendida de cuidar las fronteras con lugares conservados. Hay 25 guardaparques nativos de esta institución, liderados por Arsenio Calle, que cuidan los bosques de depredadores de madera, de misioneros que quieren contactar a los no contactados y de todos aquellos que agreden el ecosistema y las comunidades.

En la parte brasileña también hay territorios protegidos, creando el conjunto binacional gigantescos corredores de biodiversidad y cultura. En todo este territorio desarrollan sus trabajos instituciones como la WWF y ProNaturaleza a favor de la selva y su gente.

En esos lugares aislados, correspondientes a las cabeceras de los ríos, a los que se llega después de varios días de viaje, viven grupos de indígenas no contactados, parece que son cashinawas o huni kuin, pecho de lagarto, mashcos y mastanahuas. Los guardabosques nativos del Sernanp dicen que los más bravos son los pecho de lagarto. Así les contó el viejo Ipa, un no contactado que decidió acercarse, junto a tres mujeres, al último puesto de control que esa institución tiene en el Parque Nacional.